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Review: Moto Z Play + Hasselblad

René A. Morales

Uno de los grandes cambios en Motorola luego de ser adquiridos por Lenovo fue la fragmentación de sus modelos en distintas variantes, como es el caso de la línea Play: equipos más económicos y con especificaciones inferiores, pero que también prometen una buena experiencia. Ahora, la compañía intenta llevar la propuesta modular de su flagship, el Moto Z, al segmento de la gama media. Este es el Moto Z Play.

Herencia familiar

El Moto Z Play es un teléfono bien diseñado y construido. En líneas generales, es muy similar a su hermano mayor, pero no comparte su extrema delgadez. Aunque, honestamente, ese es un cambio bienvenido: el equipo tiene mucho mejor agarre y no se siente tan frágil. Incluso, el motivo del panel trasero me resulta mucho más atractivo que el del Moto Z, pero eso ya es cosa de gustos.

La pantalla es un panel Super AMOLED de 5,5” a 1080p, de muy buena calidad, con buena reproducción de color y ángulos de visión, aunque su visibilidad bajo la luz del sol es un tanto deficiente. Es cierto que no es Quad HD, pero en lo personal, sigo pensando que cualquier panel que esté por sobre los 400 ppi es más de lo necesario.

Por dentro nos encontramos con un Snapdragon 625 y 3 GB de RAM, los principales culpables de que este equipo esté situado en la gama media. Como es costumbre con Motorola, el equipo corre de manera muy fluida una versión casi stock de Android 6.0.1, que si las telcos se apiadan, será actualizada a Nougat. Siguen estando presentes las notificaciones en la pantalla de bloqueo y los típicos gestos para la linterna o la cámara, que ya hemos alabado múltiples veces.

Fotografía modular

Y hablando de la cámara, aquí tenemos 16 megapíxeles con apertura f/2.0 y enfoque por láser, que, como también es costumbre con Motorola, no destacan mucho. En buenas condiciones obtenemos imágenes bellas y nítidas, pero con algo de oscuridad o movimiento, rápidamente perdemos calidad. Es una cámara promedio para un gama media que será suficiente para la mayoría de las situaciones, y, siendo bastante honestos, no es tan distinta a la del Moto Z regular.

Ahora, la principal gracia del Moto Z Play es que, al igual que su hermano mayor, es compatible con los Moto Mods, y si no estás contento con la cámara integrada, entonces hay un mod para ti: el zoom óptico Hasselblad, que más que un zoom, es una cámara completa que se adhiere a tu teléfono. Esta es una excelente idea que, lamentablemente, sufre de una pésima implementación. El enfoque es muy lento e impreciso, la falta de una mejor estabilización es notoria cuando usamos el zoom y el software de la cámara le hace un flaco favor al módulo. A un precio sugerido de $230 mil pesos, creo que si realmente necesitas el zoom óptico, tu dinero estaría mucho mejor invertido en una cámara propiamente tal.

Gran equipo, mal enfoque

Hay un par de puntos extra que terminan de convertir al Moto Z Play en un buen teléfono. La batería de 3500 mAh se conjuga de forma fantástica con el hardware menos potente, logrando que con un poco de voluntad puedas llegar incluso a los 2 días de autonomía. Además, el equipo incluye en la caja un cargador rápido TurboPower. Por otro lado, el lector de huellas, que es el mismo de los Moto Z y Moto G4 Plus, sigue siendo uno de los mejores que existen y que no tiene nada que envidiar a los de Apple o Huawei. Y a diferencia del tope de línea, el Z Play aún conserva el jack de 3,5mm, algo que todavía no puedo acostumbrarme a tener que destacar como algo positivo.

Si lo que buscas es probar los Moto Mods, el Moto Z Play es la manera más conveniente de hacerlo, lejos del absurdo precio del Moto Z, cuyas diferencias son casi exclusivamente estéticas. Pero si no estás interesado en las opciones modulares, a pesar de que el Z Play es un gran equipo, el precio sugerido de $400 mil pesos es un tanto excesivo para lo que ofrece.

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