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Review: Fossil Q Marshal

Franz Lohs

Cuando pensamos en un smartwatch, lo que buscamos es una segunda pantalla que mejore nuestra eficiencia, evitándonos tener que sacar el celular del bolsillo, o encontrarlo cuando esté lejos. Y de paso, que tenga algunas apps que sean útiles por sí mismas.

Pensando en esa necesidad, Fossil, una marca que busca elegancia y diseño en sus productos ha intentado entrar al mundo de los wearables, con su modelo Q Marshal. ¿Estará a la altura de las expectativas?

El Q Marshal es parte de la segunda generación de smartwatches de la compañía, y cumple muy bien su función al notificarte todo lo que le pidas: la lista de aplicaciones que lo soportan es virtualmente infinita, y la mayoría de las veces los avisos serán bastante legibles en la pantalla del reloj. Esto, gracias a un sistema intuitivo que sirve para manejar las distintas pestañas que aparecen en pantalla, y la posibilidad de leer mensajes completos sólo haciendo scroll hacia los lados. El micrófono integrado, además, permite responderlos en voz alta gracias al poderoso reconocimiento de Google, aunque en el caso de nuestro idioma, lamentablemente, aún no resulta muy preciso.

Como muchos otros, el Q Marshal corre Android Wear, por lo que la simbiosis con tu teléfono será gigantesca, desde cambiar fácilmente la apariencia de tu reloj —gracias a las 22 caras por defecto y cientos descargables— hasta las integraciones nativas con el ecosistema de Google. Por ejemplo, usar navegación con Maps, se hace muy fácil: incluso manejando, no tuve la necesidad de tener el teléfono cerca para ir siguiendo las direcciones que la app te da en tiempo real.

Por el lado del diseño es donde nos encontramos con uno de los puntos altos. Más que algo sacado del futuro, este smartwatch rescata la forma de los más clásicos y elegantes, y además, te da la chance de cambiar su correa sin problemas, ya que es compatible con cualquiera que sea de 22 milímetros. Se siente pesado y grande en la muñeca, y se me hace más parecido a un Festina clásico que a un Apple Watch. Disponible en varios modelos, el que llegó a nuestras manos posee una correa de cuero que se nota que es capaz de aguantar por varios años antes de necesitar un reemplazo.

Eso, desafortunadamente, no lo hace muy práctico a la hora de hacer deporte. Sí, tiene integración con Google Fit, pero no es algo que resalte; salir a trotar con él es más una carga que un beneficio. Aún así, cumple con las funciones básicas de cualquier monitor de actividad, como pasos, calorías quemadas y metas asociadas.

Su batería es otro punto a destacar: no tiene problemas para durar más de 24 horas, incluso con un uso intensivo. En nuestras pruebas fue capaz de soportar casi 40 horas sin la necesidad de descansar en su conector magnético, que te permite dejarlo sobre el velador durante la noche y salir a la mañana siguiente con una carga completa.

Sin embargo, noté ciertos problemas con el acelerómetro. Algo que se deja ver en el modo de ahorro de energía — que apaga el display luego de algunos instantes, y que se supone vuelve a encenderse al girar la muñeca para ver la hora. Lamentablemente, en la unidad que probamos no funcionó como debería, lo que me obligó a usar la mano contraria para presionar la pantalla o el botón lateral para “despertar” al reloj, lo que le quita todo el propósito a la función. Esto se soluciona desactivando el reposo de la pantalla, algo que claramente no le juega a favor a la duración de la batería si es que queremos sacarle el jugo a la carga.

El Q Marshal es más un reloj que un smartwatch. Pensado para verse bien y cumplir con ser la segunda pantalla de tu teléfono, su precio —que va entre los 300 y 320 mil pesos— lo convierte en una buena opción si buscas un diseño clásico, atractivo y elegante, con algunas funciones extra que cumplen, pero que no se alejan mucho de lo que cualquier otro reloj inteligente puede brindarte.

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